Historia y Leyendas

Historia

Hacienda olivarera del S.XVII, encalada de blanco y ribeteada en sus zócalos, arcos, torrearnos y ventanales de color óxido rojo. Perfectamente conservada y restaurada, se encuentra rodeada de un parterre repleto de palmeras, olivos, buganvillas y jazmines, convirtiéndola en un paraje único para perderse y disfrutar.

El Nombre

Existen dos versiones con respecto al nombre de Hacienda de Orán. Unos dicen que se debe a que en esta histórica hacienda se reunían el clero y los feligreses para Orar, y que por deformación, acabó llamándose Orán. Otros, que su nombre viene en clara alusión por su orientación, mirando a tierras argelinas y evocando al rezo islámico mirando a la Meca.

Leyendas

Los más longevos de la zona relatan una historia que destaca por encima de otras, la leyenda de Diego Corrientes, el bandolero más célebre del romanticismo. Se caracterizó por ser salteador de caminos, amante de doncellas y generoso con los más desfavorecidos, por lo que sus pericias cautivaron al pueblo llano. La clave de su éxito se basó en su habilidad para burlar a sus perseguidores. Primero se ganaba la simpatía de aquellos que vivían en los cortijos de la zona, como fue el caso de ésta hacienda. Así, Diego se aseguraba siempre la ruta de huida con caballos frescos cada vez que era perseguido. Según cuenta la leyenda, un lluvioso día de invierno, un padre y una hija, iban camino de la ciudad hispalense por la Cañada Real cuando fueron asaltados por un fraile que se hizo llamar Diego Corrientes. El falso Diego se llevó todo el dinero el cual iba a ser empleado para pagar la operación a la que iba a ser sometida la pequeña en un hospital de la capital.
El padre y la hija, desamparados, acudieron a una taberna cercana pidiendo algo de comida y cobijo. El tabernero preguntó qué les había ocurrido y todos los allí presentes pudieron escuchar el suceso que el padre contó con lágrimas en los ojos. Nadie podía imaginar que entre los que tomaban una copa de aguardiente se encontraba el verdadero bandolero Diego Corrientes, que enfurecido salió de la taberna para dar captura al que robaba en su nombre. El bandolero logró encontrar al ladrón que se encontraba escondido en esta Hacienda y sin pensarlo le cortó la cabeza.. En una de las salas de la hacienda se puede ver una tinaja invertida donde se encuentra enterrado el fraile al que dio muerte el valiente bandolero sevillano.

Disfruta de un espacio único
en una hacienda histórica

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