Una boda soñada… haga el tiempo que haga
Toda pareja sueña con un día perfecto: sol, cielo abierto, ceremonia al aire libre. Pero la realidad —como la vida— a veces cambia de planes. ¿La buena noticia? En Hacienda de Orán, un plan B no significa renunciar a la magia, sino trasladarla con elegancia a un entorno que sigue siendo inolvidable.
Espacios interiores con alma andaluza
Los salones interiores de la Hacienda conservan la calidez, el encanto y la luminosidad de nuestros patios. Techos altos, ventanales, suelos hidráulicos y detalles que cuentan historias centenarias. Son lugares que no sustituyen lo exterior: lo reinterpretan.
Ceremonias igual de emotivas
El sonido de las cuerdas, el perfume de las flores y la mirada de quienes os acompañan pueden cobrar aún más fuerza cuando todo ocurre más cerca. Adaptamos la ceremonia civil o simbólica a un espacio recogido, íntimo y envolvente, sin perder solemnidad ni emoción.
Banquetes con el mismo sabor, otro marco
La experiencia gastronómica mantiene su esencia. Solo cambia el fondo. Nuestros chefs diseñan estaciones personalizadas, presentaciones cuidadas y menús adaptados, sin que la climatología altere los tiempos ni la calidad.
La belleza también está en el interior
La decoración cobra un papel aún más potente: velas, guirnaldas, tejidos vaporosos y juegos de luces realzan cada rincón. Un plan B puede convertirse, con mimo y previsión, en un auténtico plan A.
Porque lo importante no es solo dónde sucede, sino también con quién. Y cómo se recuerda.