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Turismo rural de excelencia.

Encalado hasta lo impoluto, esta Hacienda Sevillana se alza con sus torres en medio de una explanada verde trufada de olivos y palmeras. La hacienda de Orán, nombre que alude a la posición de rezo mirando a la Meca, era una hacienda olivarera Sevillana fechada en el Siglo XVII, la cual está integrada por varias construcciones que ocupan un hotel de ocho mil metros construidos sobre una finca total de más de ciento ochenta Hectáreas.

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Un recorrido por la Hacienda

El primer módulo acoge un amplio salón social, cuatro Habitaciones Dobles, una Júnior Suite, una Suite, Cocina y la Recepción. Aquí la decoración respira aires de antaño, muebles antiguos españoles procedentes de anticuarios y almonedas de Sevilla y Córdoba, telas ricas, detalles de temática taurina y cuadros sorprendentes, originales de pintores de renombre, los cuales conviven entre paredes de colores claros y suelos de barro artesano, que sorprenden y son recuperados para la vida social de hoy en día.

La atmósfera que se logra es cómoda, acogedora y familiar, logrando que los huéspedes que han pasado por la Hacienda, deseen repetir la experiencia. El segundo módulo acoge otras tres Habitaciones Dobles, las cuales desembocan en uno de los Patios, de los muchos que tiene la Hacienda, donde sus amplios porches, cuidados hasta el detalle, su viguería de rodillos de eucaliptos, muestra todo su encanto a través de su solado de barro, arcos de medio punto y ventanas ojivales, multitud de plantas en cada rincón, tinajas de barro y mecedoras, así como su encantadora fuente, hacen de este entorno un sitio de otra época.

El tercer módulo acoge un gran salón, con las prestaciones para cualquier celebración, perteneciente al antiguo Molino aceitunera que había en la finca, más una galería de cuatro Habitaciones Dobles. Este salón, llamado El Salón del Molino, tiene capacidad aproximada para ciento cincuenta personas.

Los baños de las mismas conservan detalles árabes que se alternan con otros de raíces andaluzas. Este módulo tiene salida a dos patios, uno anteriormente descrito, y el otro que con sus columnas y jardines nos transportan en el tiempo.

El cuarto módulo se encuentra en el Patio central de la hacienda y a su vez el de más dimensiones llamado El Patio de Labor, donde su construcción entrelazada por los magníficos patios colindantes, lucen fachadas de color blanco cal, con recercos almagre, con cubiertas de teja árabe y pozos al más fiel estilo andaluz. Esa reluciente estampa se rodea, a lo lejos, de campos de viñas y olivos.

Más cerca, en las inmediaciones de la Casa del Señorío, está el Huerto, hoy Jardín en un espacio mitad árabe, mitad español, en el que crecen a la par palmeras, buganvillas, romeros, lavandas, limoneros, granados y azofaifos (un raro frutal del Sur).

Después de adentrarnos en este paisaje llegamos al último módulo donde se encuentra el Salón de la Cruz del Fraile, rodeado por Jardines, en el cual podremos realizar cualquier tipo de celebración o evento con capacidad para más de 350 personas.

Con un inequívoco sabor campero esta Hacienda nos deleita con la estética característica de este tipo de viviendas; su decoración conjuga colores cálidos, naturales, estampados floreados, cabeceros de forja, mobiliario de madera sencillo e infinidad de curiosos objetos y ornamentos en cada rincón de sus habitaciones y salones, con una mención especial al Salón de Carruajes.

Todas sus habitaciones están todas acondicionadas hasta el más mínimo detalle, aire acondicionado, calefacción central, teléfono, TV, etc. En suma, una Hacienda ideal para sumergirse en la campiña Sevillana con un ambiente rústico, cálido y agradable, cuya tranquilidad hará que su estancia sea lo más relajante que el huésped se pueda imaginar.